
¿Que hacer si las arenas del tiempo han borrado mis huellas?
Y yo, que vivo queriendo volver sobre mis pasos.
¿Que queda por hacer, si los vientos eternos se han llevado mi aroma?
Las brisas de la mañana se han llevado mi juventud, y aquellas por venir, al atardecer, se llevaran mi vida.
Y yo, que vivo queriendo ver en el espejo un reflejo que ya no existe.
Estoy detenida, los años se llevan la esperanza de que llegara aquello que nunca vino, y que ya no podrá venir.
No me di cuenta, pero en algun punto mis caminos se cerraron, mis muchos rumbos desaparecieron y frente a mis pies solo quedó el mas infértil de todos.
Arreció la tormenta, y sin poder ver, me perdí. Mi destino soltó mi mano, y ya no pude encontrarlo. Mis sueños sucumbieron al frío y ya no hubo vida en ellos.
Nada es eterno, aquello que con mas fuerza deseamos que sea para siempre, se esfuma como el último rayo de sol al anochecer y la vida se apaga, la luz se agota, el silencio de mis pasos me dice que son ligeros como una pluma, y el latir de mi corazón, otrora poderoso, es débil como un viejo enfermo.
Ya no me sigas, camino a tientas, y no puedo guiarte, busco entre las nieblas algun indicio, alguna señal, pero a mis oídos no llega más que el lamento cansado de los dias que mueren uno tras otro, ya no llega a ellos el cantar de las aves ni el sonido de las aguas, ante mis ojos ya no hay mas colores, ya no respiro el perfume de la primavera, el olor glorioso del sol. No hay nada. Da la vuelta y déjame, no vengas conmigo.
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