¿Que es lo que realmente impulsa a una persona a continuar, aún cuando no queda nada que parezca suficiente para que la vida como tal merezca la pena?
¿Que le hace desear sobrevivir aún cuando sabe que no hay esperanza posible?
Pareciera ser que el hecho de vivir y respirar, tuviera valor en sí mismo, aún cuando se carezca de toda finalidad posible.
En mi opinión, la vida por sí misma no tiene valor, la vida es un instrumento, una herramienta, un mecanismo conductor entre el espíritu y las esperanzas de realizar los sueños propuestos, las ESPERANZAS, aún cuando en nuestro fuero interno, sepamos que no conseguiremos aquello que deseamos, aun cuando sepamos que existen impedimentos mas allá de toda duda, que hacen del alcance de nuestras metas algo imposible, sin embargo, la cuestión radica en la capacidad de renovar los sueños, de proponernos pequeñas metas diariamente y cumplirlas en la medida de nuestras capacidades.
Aventurándome en terrenos peligrosos, pondré como ejemplo a aquellos que sufren de la llamada muerte cerebral, sobreviven solo gracias a la conexión con máquinas, su respiración es artificial y su mente ha dejado de funcionar, entonces; ¿están realmente vivos? ... la respuesta es incierta y depende de un sinfín de supuestos científicos, físicos, espirituales, religiosos, etc., que tendrán mayor o menor importancia dependiendo de las inclinaciones personales de aquellos que se planteen el asunto en cuestión, por mi parte tiendo a creer que esa persona no es, es decir, que ha dejado de existir, debido a que su mente ha dejado de concebir la consecución de una finalidad en la vida. A menos que se conciba una “vida” más allá del plano terrenal, donde la mente pueda funcionar sin el cuerpo, donde los sueños eternos puedan ser considerados parte de una existencia, todo lo cual esta mas allá de mi entendimiento y de mis conocimientos o incluso de mi imaginación.
Todos estos cuestionamientos me acosan después de haber visto lo que para mí es una inclasificable película, llamada “LA CARRETERA”. Es muy posible que no haya logrado entender el mensaje de la película (o más bien del libro en el que está basada), digo esto ya que debo admitir, que no logro comprender el interés del padre por mantenerse con vida, soportar el lento transito de la existencia sin otra finalidad que la de sobrevivir otro día más, aún sabiendo que el próximo amanecer traerá más miserias que el día que ha dejado atrás.
Tiendo a pensar como una posible explicación, que no es la vida propia lo que el personaje tiene en tanta estima, para él es la vida de su hijo aquello que realmente tiene valor, y no solo como padre, sino como sobreviviente, sabiendo que su hijo podría ser el último de los niños sobre la faz de la tierra.
Las fuerzas que nos mantienen con vida son frágiles; grandes enfermedades azotan este planeta, gran cantidad de accidentes ocurren cada día, mucha gente muere de hambre, apenas somos consientes del peso que ponemos sobre la naturaleza, nuestra inteligencia es eminentemente egoísta y los avances y descubrimientos mentes más brillantes, han servido más que para cualquier otra cosa, que para alejarnos del ambiente natural, aislarnos del entorno salvaje, hasta finalmente poder olvidarnos de su existencia, reducirlo, explotarlo y enriquecernos, sin sentirnos culpables. Nuestra vida está basada en la búsqueda de la felicidad y el éxito, nuestra sociedad se construye a partir de una medición de acumulación de bienes y servicios, donde aquel que marca la mayor distancia entre su cotidianeidad y la naturaleza salvaje, es aquel que merece mayor respeto.
Con todo, cabe señalar que mas allá de las condiciones físicas y biológicas necesarias para que podamos decir que un ser humano vive, existe otro aspecto de la vida que es aun más complejo; la voluntad de vivir. Aquella existencia que se plantea en nuestras mentes y que nos impulsa cada día a continuar, para la consecución de nuestras metas, esta voluntad es subjetiva, y relativa en atención a cada persona, es por ello que para algunos la voluntad de la vida puede identificarse con una persona, un objeto, una finalidad, un propósito una idea, o un sentimiento.
A través de nuestra historia hay innumerables ejemplos de muertes voluntarias, me atrevería a decir que antaño a menudo tenía que ver con el amor o el honor, lo que no deja de ser, sobre todo si consideramos que se requiere gran valentía para contemplar la posibilidad de entregarnos a algo que no conocemos y cuyas características apenas si podemos imaginar, a causa de la perdida del ser amado o del honor que nuestros antepasados y nuestra casa ha ganado a través de generaciones.
Levantaré mi voz contra la opinión generalizada de que la provocación de la propia muerte es la salida fácil para el cobarde, por el contrario pienso que aquel que realmente cree entenderla y se sabe pobre e insignificante frente a ella, y aun así decide traerla a su puerta, es aquel que realmente posee valentía. Finalmente todos vamos a morir, quizá lo que nos diferencia a unos de otros sea como enfrentamos ese hecho que es inevitable.
Sin embargo, renunciar a la vida sin traer la muerte es la peor forma de vida que existe, es un pasar enfermizo y ceniciento por la existencia, aquel que no desea vivir y sin embargo soporta la vida, es un esclavo, un ser condenado, no hay finalidad, no hay meta no hay esperanza, y sin embargo se aferra a la vida, entendida solamente como las funciones fisiológicas de la existencia.
La película es enormemente emotiva, que muestra la actitud que una persona de buenos sentimientos toma para con el resto del mundo, como el miedo y la miseria pueden hacernos olvidar el propósito de la vida, el propósito de sobrevivir, hasta que la existencia se base meramente en la inercia.
Las causas del holocausto son desconocidas, sin embargo cada cual puede imaginar porque el mundo se ha destruido, es fácil identificarse con el film en estos tiempos en que la idea del fin del mundo esta generalmente aceptada (quizá no como posibilidad cierta, sino como idea posible), entendemos porque los hombres se vuelven violentos en esas circunstancias, ¿Cómo podría ser de otra manera? Si día a día apreciamos como la maldad humana no tiene límites, y como unida a su inagotable ingenio, se crean las más insólitas y deplorables situaciones de aprovechamiento del próximo. Muertes, secuestros, raptos, violaciones, robos, son nuestro pan de cada día, sabemos que el orden se mantiene en precario equilibrio, y que no sería posible sin el uso de la fuerza. Es por ello que no me cuesta imaginar que sin esa fuerza de orden el caos más absoluto caería entre nosotros.
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